LOS MALOS DE LA PELÍCULA.

El 2008 colocó ante la opinión pública un nuevo tipo de amenaza. A la delincuencia, la demanda marítima peruana, los terroristas mapuches y la baja del dólar se suma ahora la guinda de la torta: las ONGs. Se trata, en palabras de Cesar Barros, presidente de Salmón Chile,  de “una pila de académicos teóricos que viven a costa de desprestigiar la industria y financiados por multimillonarios del extranjero”. Bernardo Matte, presidente del directorio de Colbún, le complementó al sostener que las ONGs “tenían un carácter destructivo y que no elaboraban propuestas realistas”. Para completar el cuadro, El Mercurio publicó un  estudio de inteligencia elaborado por el latifundista Osvaldo Carvajal en el que hace un minusioso análisis de las organizaciones que trabajan los problemas indígenas y que “prestan asesoría jurídica a las comunidades violentistas”. No es extraño que ante tanta alarma pública la mismísima Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) se hiciera parte y anunciara la contratación de un ex alto funcionario de CONAMA para monitorear a las ONGs.

Si algo queda claro ante tanta alaraca, es que los Organismos No Gubernamentales, a pesar de contar con muchos menos recursos que en el pasado, y de tener menos visibilidad mediática, siguen cumpliendo su papel en el Chile de hoy. Pero, ¿cuál es el rol de una ONG? Ser una asociación de ciudadanos con una estructura estable, independiente del poder estatal o empresarial y sin ánimo de lucro. Sus objetivos son transformar el mundo –o parte de él– y para ello necesitan el apoyo de una base social que colabore y presencia en la sociedad, para que se sepa qué quieren cambiar. Se trata de ciudadanía organizada que estudia, se capacita y difunde una amplia gama de derechos ciudadanos, que protege el medio ambiente y vela por el interés colectivo. En Chile el boom de las ONG se dio en los 80, pero tras la transición su número ha disminuido drásticamente. Sin embargo, al calor de las reacciones de estos días, su importancia no ha decrecido en lo más mínimo.

La definición tradicional ha enfatizado más lo que las ONGs no son  que lo que son. Por esa razón la politóloga española Adela Cortina ha propuesto el concepto de Asociaciones Civiles Solidarias  para tratar de redactar en positivo un concepto que es reciente y que todavía está en cierta forma en disputa. Lo que sí está claro es que hoy no es posible hablar de globalización, de democracia, de temas ambientales, de trabajo o de género, sin saber lo que dicen y hacen las ONGs.

Al mismo tiempo no todas las ONGs son iguales. Algunas poseen un sesgo más filantrópico mientras otras acentúan las prácticas transformadoras de la realidad. Algunas se dedican a temas de desarrollo, otras a la defensa de los derechos humanos, a la paz, a la promoción de derechos de la infancia, de los discapacitados, de los pueblos indígenas, o a la superación de la pobreza o de la discriminación, en fin , una larga lista de necesidades sociales ubicadas donde no llega o no es eficiente la mirada del Estado.

 

Tal vez quién mejor ha analizado el impacto de las ONGs en el mundo contemporáneo ha sido Henri Rouillé d’Orfeuil, actual presidente de las ONGs francesas y autor del libro “La diplomacia no gubernamental ¿las ONG pueden cambiar el mundo?”. Rouillé d’Orfeuil repasa caso a caso los grandes debates internacionales de los últimos treinta años, referidos a los derechos humanos, los medicamentos genéricos, el medio ambiente, la lucha contra el racismo y la discriminación, la búsqueda de la paz y la abolición del armamentismo, etc. Y en cada debate, muestra cómo la acción de las ONGs ha permitido inclinar la balanza hacia posiciones que los gobiernos no estaban en un principio dispuestos a asumir. Y para ello, sus estrategias más exitosas han exigido desconocer fronteras y establecer alianzas internacionales, basadas en la reciprocidad y la actoría global de la ciudadanía.

Esta búsqueda ha llevado a muchas ONGs a enfrentar graves costos que han variado desde las amenazas, a la criminalización, la denigración y finalmente la violencia pura y dura de los poderosos. Sin embargo ninguna reacción ha logrado apartar a las ONGs de su rol en el analisis de las reglas del juego internacional y su voluntad de  hacerlas evolucionar hacia condiciones de más equidad y justicia. Tal vez por eso las diatribas y ataques de estos días están condenados a engrosar las largas listas de dificultades que la ciudadanía organizada ha tenido que vencer para lograr condiciones de vida más dignas para todos y todas.

 

Celebración de una Eucaristía acompañando a Patricia Troncoso

CONVOCATORIA

Los 105 días en huelga de hambre de Patricia Troncoso son un llamado a la conciencia y a la acción de todos y todas.

Sabemos que no se puede privilegiar el interés financiero por sobre el humano y la autodeterminación de los Pueblos.

No se puede considerar terroristas a quienes luchan por ejercer sus derechos; a quienes se resisten al avasallamiento de grandes empresas que invaden sus territorios y explotan sus recursos naturales en aras de un rápido enriquecimiento.

Esperamos que la muerte del joven Matías Katrileo no quede impune, y que de una vez por todas se proceda a la desmilitarización del Pueblo Mapuche y a la urgente derogación de la Ley Antiterrorista.

Por este motivo convocamos  ampliamente a quienes deseen expresar su solidaridad activa con Patricia Troncoso y la causa del pueblo-nación mapuche a iniciar un tiempo de ayuno y reflexión que comenzará con la celebración de una Eucaristía que se celebrará mañana jueves 24 de enero a las 20:00 hrs en la parroquia del Sagrado Corazón, presidida por Mons. Alfonso Baeza.

La Parroquia del Sagrado Corazón se ubica en Alameda 3137. Metro Estación Central

CONVOCAN:

• Crónica Digital
• Centro Ecuménico Diego de Medellín
• Izquierda Cristiana de Chile
• Centro Ignacio Ellacuría
• Centro De Formación Pedro Mariqueo
• Corporación Urracas de Emaús
• Centro De Estudios Francisco Bilbao
• Instituto Jorge Ahumada
• Amerindia Chile
• Revista Reflexión y Liberación

* Fuente: Alvaro Ramis

El sargento “pancho” Vidal

Una de las grandes paradojas de la democracia chilena radica en que los civiles luchamos por años para apartar a los militares de la política. Y casi lo logramos. Sin embargo, hoy los militares están de vuelta, pero militarizando a los civiles.

El caso más emblemático es el de Francisco Vidal Salinas, el “Sargento Vidal”, lugarteniente del Capitán Planeta, y encargado de “sargentearnos” día a día sobre lo que debemos hacer o decir.

Tiene alma y estampa de soldado. Y aunque la vida le ha llevado por los senderos oblicuos de la política, su pasión militar ha aflorado cada vez con mayor soltura. Cuando se decidió su regreso a La Moneda no dudó en anunciar por el mercurial diario Las Ultimas Noticias que “me voy a traer los mil 600 soldados de plomo que tengo en canal siete”. Una verdadera obsesión, que adquiere coherencia si se sabe que en su juventud estuvo en la Escuela Militar por dos años, tiempo en que obtuvo el grado de sargento segundo.

Por esto no fue sorpresa que la Secretaría General de Gobierno anunciara el 11 de diciembre pasado que Vidal había completado, “junto con 16 reconocidos ejecutivos y empresarios” el primer Curso de Aspirantes a Oficiales en Retiro, impartido por el Ejército.

En este curso de tres meses y medio Vidal compartió con los “reclutas” Andrónico Luksic y Pablo Granifo, Presidente del directorio y Gerente General del Banco de Chile; Pablo Yrarrázabal, Presidente de la Bolsa de Comercio y Enersis; Alfredo Moreno, Vicepresidente de Dersa; Jorge Bunster, Gerente General de Copec; y Enrique Cibié, Gerente General Corporativo de MASISA.

Se trató de la experiencia soñada para los amantes de las armas y los uniformes: “Se dividió al grupo en distintas especialidades: tiradores escogidos -o francotiradores-, unidades blindadas -tanques-, unidades de artillería e infantería mecanizada, que incluye el armamento que debe ser trasladado en vehículos. Se les adiestró en esas materias para luego insertarlos en las unidades en las cuales cada uno recibió instrucción” comentaba un oficial a Que Pasa.

El entrenamiento parece haber reforzado las “cualidades” del sargento, que en lo que va de su nueva etapa como vocero de gobierno nos ha dejado muy en claro cual será su estilo.

Tan claro como las palabras con las que definió la posición del gobierno ante la huelga de hambre de Patricia Troncoso: “Una vez capturados y procesados, como corresponde en un estado de derecho, después no me vengan con huelgas de hambre”. Afirmaciones que no es dificil asociar a otras, que parecen brotar de la ultratumba: “No se mueve ninguna hoja en este país si yo no la estoy moviendo. ¡Quiero que quede claro!”.

Nuestro Sargento nos devuelve a aquellos años en que los voceros de gobierno lucían jinetas y anunciaban bandos numerados. Pero ahora los uniformes están de más. Basta con los entramados silenciosos entre empresarios, políticos y militares para garantizar que todas las hojas sigan en su sitio.