EL FORO SOCIAL MUNDIAL SE TOMA LA PALABRA

Desde el 26 de enero hasta el 1º de febrero se realizará en la Amazonía brasileña el Foro Social Mundial. La ciudad de Belém do Pará, en Brasil, será el lugar donde se encontrarán las organizaciones sociales de todo el planeta bajo la consigna “Otro Mundo es Posible”. Cerca de cien mil jóvenes, ONGs, dirigentes políticos, activistas sociales, ambientalistas, sindicalistas, investigadores y artistas se reunirán para desarrollar un programa que a esta fecha ya ha rebasado las dos mil quinientas actividades inscritas para su realización.

El Foro Social Mundial se inició en Porto Alegre en enero de 2001, como una forma de ofrecer una alternativa al Foro Económico Mundial de Davos, que expresa de modo unívoco y excluyente a la ideología neoliberal. Desde esa fecha el FSM ha crecido año a año y se ha expandido a otros continentes, ya que en 2004 se realizó en Mumbai y en 2007 en Nairobi. En su retorno a Brasil el FSM 2009 pretende colocar en el centro de la preocupación global los problemas medioambientales, en consonancia con los debates sobre el cambio clímatico. La elección del territorio amazónico es un gesto en favor del patrimonio de biodiversidad que representa la zona para todo el planeta.

Esta prioridad es coherente con la importancia que adquirirá este debate en este año ya que la lucha contra el cambio climático tendrá en diciembre de 2009 una cita clave en Copenhague, donde el mundo deberá decidir cómo afrontar este problema una vez que expire el protocolo de Kioto en 2012. La principal novedad será que las negociaciones contarán con una nueva administración estadounidense, liderada por el demócrata Barack Obama, que se ha comprometido a adoptar medidas al respecto, tras ocho años de pasividad de su predecesor, George W. Bush. Al respecto, las propuestas del Foro social Mundial han logrado ir abriendo espacio a las preocupaciones ciudadanas. Candido Grzybowski, uno de los organizadores del FSM, ha afirmado al respecto que: “Ya nada será como antes cuando los empresarios actuaban sin control ni contrapeso”, ya que los movimientos sociales deben tener la capacidad de instalar la “prioridad humana y ambiental en las políticas” que enfrentan la crisis.

Desde Chile un grupo de organizaciones sociales y sindicales encabezadas por la CUT y ACCIÓN nos hemos articulado para poner en discusión el proceso de integración lationoamericana, con énfasis en la dinámica originada desde la constitución de UNASUR. Creemos que es un debate relevante, especialmente a la luz del alto impacto que ha tenido la presidencia pro tempore que ha ejercido en este año la presidenta Bachelet. América Latina ha encontrado en UNASUR un espacio indispensable para defender y profundizar sus procesos democráticos y para pensar un nuevo andamiaje geopolítico y económico desde el cual insertarnos en el mundo.

Otro de los temas inevitables en este año serán las consecuencias de la crisis económica internacional. Cuatro meses después de iniciarse la fase aguda de la crisis financiera, en septiembre de 2008, la situación sigue agravándose, lo que ha llevado a uno de los grandes inspiradores del FSM, el sociólogo Boaventura de Sousa ha afirmar: “Los últimos cuatro meses revelaron claramente las dos partes en que el mundo está dividido: el mundo de los ricos y el de los pobres, separados pero unidos para que el mundo de los pobres continúe financiando al de los ricos. Dos ejemplos. Hoy se habla de crisis porque alcanzó al centro del sistema capitalista. Hace treinta años que los países del llamado Tercer Mundo atraviesan una crisis financiera y para resolverla solicitan, en vano, medidas muy similares a las que ahora generosamente son adoptadas por los Estados Unidos y la Unión Europea. Por otro lado, los 700 mil millones de dólares del salvataje están siendo entregados a los bancos sin restricción alguna y no llegan a las familias que no pueden pagar la hipoteca o la tarjeta de crédito, que pierden el empleo y congestionan los bancos de alimentos”.

El FSM será un momento clave para comprender como en 2008 ocurrió lo impensable: el Estado dejó de ser el problema para volver a ser la solución. Sin darnos cuenta una palabra que no aparece en los medios de comunicación volvió a estar en el centro de las soluciones  centrales de la economía: la nacionalización. Se ha tratado de un proceso inevitable en que los países han hecho prevalecer su interés nacional contra los dictámenes de la globalización desregulada.

Asistimos al fin de treinta años de adoctrinamiento neoliberal conducida con mano de hierro por instituciones financieras, como el FMI y el Banco Mundial (BM). El desplome conceptual e ideológico ya ha ocurrido. Es el momento para que espacios como el Foro Social Mundial tomen la palabra y construyan nuevas relaciones con los partidos progresistas y las luchas por la refundación democrática del Estado, promoviendo los  nuevos regionalismos en los países emergentes, que permitan hacer posible una nueva globalización posneoliberal, internamente mucho más diversificada, sustentable y equitativa.