2016, entre la vieja y la nueva política

El año que comienza se caracterizará por la profundización de un debate que lleva tiempo en curso. Se trata de la contradicción entre la “vieja” y la “nueva” política, que atraviesa a todo el espectro partidario, y que comenzó en 2011 con la irrupción de los movimientos sociales y la propuesta de la “Nueva” Mayoría, que no escogió el adjetivo “Nuevo” sin antes estudiar muy bien lo que la opinión pública busca en estos momentos.

Entre 1990 y 2010 prácticamente no surgieron nuevos partidos políticos. Al contrario, lo que ocurrió fue una concentración de los instrumentos electorales. De forma similar como se concentraron los mercados y quedaron tres grandes cadenas de farmacias, de supermercados o de  ferreterías, también se concentró la “oferta” política en  seis o siete partidos, divididos en dos grandes coaliciones. Pero en los últimos años ha comenzado a gestarse una irrupción de nuevas fuerzas, de derecha, centro e izquierda. La lista de siglas y nombres es larga, ya que existen 17 partidos políticos en formación inscritos en el SERVEL.

Se debe enumerar a “Evopoli” y “Amplitud”, que vienen de la UDI y RN, respectivamente. En la extrema derecha se ubica el Partido “Orden Republicano Por Mi Patria” liderado por el Augusto Pinochet Molina, nieto del dictador. Además, otro grupo pinochetista-nacionalista ha constituido el partido “Fuerza Solidaria”. Al que se debe sumar el grupo que intentó reflotar el partido de la CNI “Avanzada Nacional”, pero que no logró su objetivo.

Luego está el partido de Andrés Velasco, “Ciudadanos”, que emula a su homónimo de España. Este sector trató de llamarse “Fuerza Pública”, lo que no fue bien evaluado porque se confundía con Carabineros, la “fuerza pública” del Estado. Muy cerca está el partido “Todos” que apuesta por la transversalidad tecnocrática y está liderado por el empresario, y ex funcionario de Sebastián Piñera, Nicolás Shea.

El  “Partido Liberal” del diputado Vlado Mirosevic muestra un perfil de corte rawlsiano o social-liberal. ME-O fundó el Partido Progresista (PRO) en 2010 luego de su primera candidatura presidencial. Y Alejandro Navarro inició el MAS en 2008. La Izquierda Ciudadana partió en 2012, de la fusión de la Izquierda Cristiana, la Nueva Izquierda y otros sectores socialistas, comunidades mapuches y colectivos feministas. Y desde el campo estudiantil nacieron Revolución Democrática, liderada por el diputado Giorgio Jackson y la Izquierda Autónoma con el diputado Gabriel Boric.

Con la estética y el diseño gráfico del “Podemos” español se presenta el partido “Poder”, a partir de personas que se nuclearon en la campaña de presidencial de Marcel Claude y desde la fundación “Chile Movilizado”. En la izquierda también se ubican “Frente Popular” (FP), ligado al ex militante del FPMR Marco Riquelme, y el partido “Unión Patriótica” (UPA), que acoge a otros ex militantes rodriguistas junto al PC-AP, dirigido por Eduardo Artés. También ha tenido un desarrollo el Partido Igualdad, que se presentó a las elecciones de 2013, y desde el cual nacieron dos tendencias: el movimiento de pobladores UKAMAU liderado por Doris González Lemunao, que este año buscará una proyección en la política municipal y el partido “ANDHA Chile”, en el que permanece la ex candidata presidencial de Igualdad, Roxana Miranda.

Además existe una larga lista de nuevos partidos regionalistas. En el norte grande encontramos al “Movimiento por la tierra el trabajo y la libertad”, “Unidos Resulta” de Arica, y “Fuerza Regional Norte Verde”, de la IV región. Luego está la diputada Alejandra Sepúlveda que  lidera el “Movimiento Independiente Regionalista Agrario y Social” (MIRAS) que se ancla en la VI región. También existe el “Partido regionalista de Magallanes”, el partido “Somos Aysén”, liderado por el senador Antonio Horvath, y en Temuco está el partido mapuche “Wallmapuwen”. Entre los partidos que hoy existen, más los que están en trámite y  en formación, se podría llegar en teoría a 35 partidos compitiendo en las elecciones municipales, programadas para el 23 de octubre de 2016.

Las claves de esta explosión partidaria

El nacimiento de este gran número de partidos se explica porque en 2012 la Concertación ofreció a sectores descontentos de la derecha, especialmente a la Senadora Lily Pérez, al senador Antonio Horvath, y al ex ministro Felipe Kast, la posibilidad de llegar a un acuerdo para acompañar la reforma al sistema electoral binominal de un cambio que facilitara las condiciones para constituir nuevos partidos legales. Esta oferta facilitó que estos líderes se atrevieran a quebrar con sus antiguos partidos y pasaran a constituir sus nuevas orgánicas. Posteriormente, ya en 2015, la Comisión Engel pidió que todos los partidos se re-empadronaran, ya que sus registros estarían viciados y exigió medidas que “desconcentraran” las tendencias monopólicas que presenta el sistema político chileno.

Sin embargo, luego de concretada la reforma al sistema electoral, la nueva ley de partidos políticos que ha presentado el ejecutivo no parece orientada a cumplir las promesas que se hizo a la nueva derecha “liberal” y que tenía una intención “antimonopólica”. Al contrario, como observa “Espacio Público”, el Tink Thank de Eduardo Engel: “El proyecto actual aumenta los requisitos para constituir partidos y también para subsistir como tales. A nuestro juicio, varios de estos requisitos generan desigualdad de condiciones entre partidos tradicionales y emergentes y dificultan que surjan nuevos partidos. En circunstancias en que la confianza ciudadana en los partidos políticos es sumamente baja, creemos fundamental que se permita que nuevos partidos ingresen a la competencia electoral. Por esto, los requisitos aprobados debieran revisarse para que no se establezcan barreras de ingreso y se pueda fomentar una sana competencia entre partidos[1]”. Nada de eso parece que ocurrirá. La “Vieja” política no tiene el menor interés en atacar la concentración y la colusión, ya sea en el mercado  o en lo partidario.

Las fusiones y federaciones que vienen

Frente a este marco legal incierto, es difícil que se llegue a un escenario de 35 partidos. Es muy difícil que los partidos en formación puedan satisfacer las complejas exigencias legales que deben vencer para constituirse. La más dura, poder llevar presencialmente a la notaría, persona a persona, carnet en mano, a un elevado número de ciudadanos en un momento en el que la palabra “partido político” suena como sinónimo de corrupción, tráfico de influencias, manipulación y engaño. Para la gente que cada día escucha nuevas denuncias judiciales ligadas a los casos Penta, CAVAL, SQM, CORPESCA y una larga lista de otros casos de menor resonancia, la legitimidad y prestigio de todas las instancias de participación política parece caer en picada.

La trampa es difícil. Si los partidos de la “vieja” política se tuvieran que someter a los trámites que se ha impuesto a los nuevos, muy difícilmente lograrían mantener su legalidad. Pero su posición de poder ya establecido les permite mantener su monopolio, bloqueando la amenaza que representa la competencia de fuerzas emergentes. Por ese motivo la única manera cómo la “nueva” política podría enfrentar este cuadro adverso sería buscando articulaciones más amplias. Los primeros que se han dado cuenta de esto han sido los nuevos partidos de la derecha liberal. Amplitud, Ciudadanos y Red Liberal (no confundir con el partido Liberal de Mirosevic), han constituido pragmáticamente un referente común llamado “Sentido Futuro”. Lo racional sería que en la izquierda se diera un proceso de federación similar, aunque atendiendo a la historia de nuestra izquierda criolla, no siempre la racionalidad ha sido la guía que ha ordenado a este campo político en su acción colectiva.

Detener el futuro y acelerar el pasado

Mientas tanto la “vieja” política no se ha detenido a pensar y ha movido sus piezas. A dos años de distancia ya han instalado en la prensa las candidaturas presidenciales de los expresidentes Sebastián Piñera y Ricardo Lagos. Sin sonrojarse José Miguel Insulza utiliza sus declaraciones de presa para mostrar su abierta nostalgia del orden perdido y su añoranza de la vieja Concertación. Toda la “vieja política” se mueve a paso raudo para restaurar el sistema binominal, bajo los ropajes nuevos que se han tejido en los últimos dos años.

En 1914 un joven José Ortega y Gasset pronunció una conferencia titulada “Vieja y nueva política”. Si se repasa su contenido expone un cuadro muy similar al que hoy acontece. Parafraseando sus palabras se trata de un momento en que se oponen frontalmente un “Chile oficial”, que “se obstina en prolongar los gestos de una edad fenecida” y un  “Chile vital”, “tal vez no muy fuerte, pero vital, sincero, honrado, que estorbado por el otro, no acierta a entrar de lleno en la historia”.

 

[1] “Declaración pública proyecto de partidos políticos”, en http://espaciopublico.cl/. 15/01/2016

La omnipresencia de la colusión ¿Causa o efecto de una patología moral?

Le Monde diplomatique, diciembre de 2015

Los recientes casos de corrupción en distintas esferas, especialmente las revelaciones sobre la colusión entre grandes grupos empresariales no parecen despertar una reacción contundente en la ciudadanía. Se percibe cierta indiferencia pusilánime, una resignación  despreocupada, que no asume la gravedad de los hechos y sus tremendas consecuencias para la vida económica y social.

Estas denuncias no constituyen situaciones excepcionales y aisladas. Se trata de prácticas generalizadas, sistemáticas, planificadas y metódicas, que han exigido preparación, cálculo e intencionalidad. De allí que no se les pueda tratar como errores aislados o confusiones episódicas. Estamos ante delitos sociales masivos, de enorme gravedad y consecuencias, y ante una transgresión moral que rompe las confianzas básicas que permiten la convivencia y la responsabilidad compartida. Sólo el caso del papel Tissue, que involucró al grupo Matte (CMPC) y SCA,  habría reportado a estas empresas unas ganancias deUS$510 millones, que salieron del bolsillo de los consumidores.  Este episodio, grotesco y representativo, viene a completar una larga lista que cabe recordar:

El caso “farmacias” involucró a Cruz Blanca, Fasa y SalcoBrand, las que fueron multadas por incrementar el precio de 200 medicamentos entre 2007 y marzo de 2008. Estas cadenas mantienen hasta hoy el control sobre el 95% de ese negocio. Y desarrollarían hasta la fecha la práctica de las “canelas”, que consiste en incentivos en los sueldos de los vendedores para que promuevan la venta de determinadas marcas farmacéuticas.

En otro rubro encontramos el “cartel de los pollos”, que  existió por más de quince años. La Corte suprema multó en 2015 a Agrosuper, Ariztía y Don Pollo (que controlan el 90% del mercado) por casi US$ 60 millones. Pero según el Tribunal de la Libre Competencia (TDLC) estas empresas lograron por medio de su confabulación comercial unas utilidades de US$1500 millones. El balance es más que favorable a los colusores.

En el campo de los buses interprovinciales se han revelado al menos tres carteles. El más notorio es el de la ruta Santiago-Curacaví, y Santiago-Lo Vázquez. Los otros dos afectaron las rutas Santiago-Cartagena y Santiago-Coquimbo. En todos los casos aparece la empresa Pullman Bus, asociándose a otras para incrementar el valor de los pasajes o para obstaculizar el ingreso de competidores.

En línea blanca el TDLC denunció a las firmas Whirlpool y Tecumseh do Brasil en 2013 por coludirse para incrementar el precio de un compresor hermético de refrigeradores. Esta última empresa se acogió a la delación compensada, lo que le eximió de sanciones. Whirlpool en cambio fue multada en US$ 5 millones. Se desconocen las utilidades que obtuvo en el intertanto

En turismo el TDLC sancionó en 2012 a Abercombrie & Kent, ADS mundo turismo, Turismo Cocha, Chilean Travel y Turavión. Estas empresas se concertaron para incrementar la comisión que debía pagarles la empresa Explora Chile por la comercialización de sus servicios orientados a los hoteles de lujo. Un doble efecto: ganancias ilegítimas y exclusión de un posible competidor.

En abril de este año se condenó a 25 ginecólogos que concertaron los servicios de la provincia de Ñuble, elevando el arancel de sus prácticas médicas, fijando un precio mínimo de 25 mil pesos para sus consultas y aranceles de partos y cesáreas que superaban entre 4 y 4,4 veces el arancel de Fonasa.

En Valdivia se presentó un caso en el transporte público, al amparo de la Asociación Gremial de Empresarios de Taxi buses. Asociación que debería velar por la libre competencia. En el transporte aéreo LAN fue sancionada en 2009 por coludirse en el transporte de carga desde y hacia Estados Unidos con El Al Israel Airlines. En las navieras Sudamericana de Vapores se declaró culpable este año ante el departamento de justicia de EEUU por colusión con navieras coreanas y japonesas.

En el campo de las comunicaciones el TDLC acusó en 2011 a Radio Valparaíso (del grupo El Mercurio), radio Bio Bio y otras seis empresas de coludirse para alterar el resultado de una licitación de nueve procesos de concesiones de radio de frecuencia modulada. Las empresas tuvieron que pagar un total de 198 millones de pesos. Y, caso raro, también se condenó a los ejecutivos involucrados ya que dos personas naturales debieron pagar 98 millones cada una, por beneficiarse personalmente en el proceso.

Actualmente hay denuncias en proceso en la industria del asfalto (Enex  y otras tres empresas) como también en supermercados (Wall Mart, Cencosud, Tottus y SMU) en rubros de carne, abarrotes y limpieza.  Y el TDLC no logró en 2015 llegar a probar los cargos de colusión en la industria del combustible (Copec, Enex, Petrobras).

También se debería incorporar a esta lista de colusores a las universidades privadas que estarían lucrando y vulnerando la ley, para lo cual han “modelado” conjuntamente el mercado de la educación superior: UNAB, UDLA, UVM, USS, UST, UNIACC, UPV y UDM.

Por último hay que sumar las denuncias del caso “Cascadas” que es uno de los  más amplios y complejos del escenario nacional ya que involucra directa e indirectamente a SQM, a las AFP, al importante fondo de inversión privado Moneda, y a una larga lista de dirigentes políticos y parlamentarios.

Estos hechos constituyen atentados contra la vida y la dignidad de las personas, cuyo origen remite a las estrechas perspectivas éticas de un empresariado cortoplacista, que considera que la búsqueda de utilidad  justifica el expolio del consumidor y la clausura de las posibilidades de competencia. Esta “apropiación” del mercado es posible cuando la concentración de la propiedad facilita el complot. A la vez, la ausencia de multas relevantes muestra que el incentivo sigue existiendo, ya que el monto de las utilidades es mucho mayor que las multas. Y la concentración de la propiedad asegura que el alto costo reputacional de las empresas que caen en actos delictuales se aminore fácilmente, ya que los consumidores no poseen alternativas para escapar de los colusores.

Como Michael Walzer afirma en “Esferas de la Justicia”[1], la riqueza material no puede primar como criterio distributivo en otras esferas de la realidad. El dinero no puede determinar la pertenencia a una comunidad política,  no puede condicionar el acceso a la salud y la seguridad social, no puede determinar la distribución de los cargos, no debe limitar las oportunidades, ni restringir el acceso a la educación, al poder o a la igualdad ante la ley. El dinero no debe comprar el reconocimiento y los honores públicos, y las riquezas no pueden exculpar las irresponsabilidades. En Chile este equilibrio entre esferas se ha desbalanceado a tal punto, que el gran capital ostenta sin pudor su impunidad total. Para botón de muestra, la escandalosa fusión entre la AFP Cuprum y la “empresa de papel” Argentum, aprobada por la Superintendencia de Pensiones, implicando daños patrimoniales a los trabajadores cotizantes cercanos a los US$130 millones.

Urge cambiar las reglas. Mezclar penas de cárcel con mayores multas, fortalecer los entes reguladores, empoderar a las asociaciones de consumidores y desconcentrar los mercados. Una agenda casi imposible bajo el actual marco constitucional, ya que las instituciones operan bajo el prisma de la sospecha ante quién intente regular a un mercado que se presupone autopoiético, perfecto e informado[2]. Un mito necio que pagamos los ciudadanos, viviendo en un país en donde los productos de primera necesidad son más caros que en Inglaterra, con trabajadores que ganan un salario mínimo tres veces más bajo[3].

 

[1] Walzer, M. (1993) Las esferas de la justicia: una defensa del pluralismo y la igualdad. CFE, México

[2] Cfr Viera, Ch, (2015) “La libre iniciativa económica” en La Constitución chilena. Una revisión crítica a su práctica política. LOM, Santiago, p. 141 ss.

[3] Cfr “Cresta que esta caro Chile” http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2015/11/10/cresta-que-esta-caro-chile/

Pastores con “olor a lobo” en la Iglesia Católica chilena

Tiempos contradictorios para el catolicismo. Mientras el Papa Francisco alcanza un nivel inigualable de popularidad e influencia internacional, colocándose en el centro de los grandes debates de nuestro tiempo, la jerarquía de la Iglesia chilena enfrenta una caída libre en prestigio y credibilidad. De acuerdo a la encuesta CADEM de agosto de 2015 un 80% declara confiar poco y nada en la Iglesia Católica y un 77% no la considera honesta y transparente. Esta ola de desconfianza abarca también al conjunto de las instituciones gubernamentales, políticas, financieras y empresariales del país, pero se agudiza en el caso de la jerarquía católica chilena debido a una acumulación de escándalos, pésimamente gestionados, que lejos de cerrarse se vuelven a abrir una y otra vez.

El Te Deum de 2015 quedó para la posteridad como el más polémico en muchas décadas. Este 18 de septiembre numerosos parlamentarios, concejales y dirigentes políticos y sociales hicieron pública su voluntad de no asistir a esta ceremonia. Todo el contorno de la Plaza de Armas estuvo cercado por Carabineros y nadie pudo circular a más de una cuadra sin presentar una invitación. A esa distancia grupos de manifestantes protestaron abiertamente. El fondo de estas manifestaciones radicó en la indignación pública ante una serie de revelaciones periodísticas referidas a la conducta de los cardenales Francisco Javier Errázuriz y su sucesor, el actual arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, quienes intercambiaron una serie de correos electrónicos en 2014[1].

En esos emails ambos dignatarios concuerdan influir ante altos prelados del Vaticano para evitar el nombramiento del periodista Juan Carlos Cruz, víctima y denunciante de Karadima, en la Comisión Pontificia de Previsión de Abusos Sexuales. Además se refieren despectivamente al sacerdote jesuita Felipe Berríos, conocido por su labor como capellán y fundador de las ONG Un Techo para Chile e Infocap, y planifican una estrategia deliberada para impedir su nombramiento como capellán presidencial en el Palacio de La Moneda. Para ello recurren a los servicios del ex ministro Enrique Correa, un lobbista altamente cuestionado por sus métodos, y acusado como tráfico de influencias. A la vez The Clinic[2]  reveló esa misma semana una serie de cartas entre ambos cardenales, fechadas entre 2006 y 2010 que se pueden interpretar como intentos de encubrir el caso Karadima y proteger al grupo de sacerdotes vinculados a este párroco.

A más de 900 km al sur, y a la misma hora, el obispo de Osorno Juan Barros presidía el Te Deum local ante una treintena de personas, a puerta cerrada, con solo seis de los 35 sacerdotes de la Diócesis local, y con una multitud protestando al frente de la catedral. Barros, denunciado como encubridor y cómplice de los abusos de su antiguo mentor, el párroco Fernando Karadima, no ha logrado legitimarse en su cargo, a pesar de llevar más de seis meses en su nuevo destino. El grupo de laicos que lidera las expresiones de repudio a Barros expresó en esta ocasión: “Un Obispo que tiene dividido a sus laicos, dividido al clero Osornino, que ha provocado una herida que el pueblo Osornino no sabe cómo sanar. Un obispo que se niega al diálogo, que no participa en ningún acto cívico en la ciudad, este pastor ya no puede ser pastor”,

Cuando se piensa que la larga crisis abierta por un escándalo parece amainar, nuevas revelaciones y denuncias de prensa vuelven a demoler la confianza en un sector del episcopado, sin que los obispos cuestionados respondan de una forma mínimamente aceptable a las demandas eclesiales y sociales por transparencia, buen gobierno y confiabilidad. El contraste entre la revolución de Francisco, que orienta con su ejemplo a ser una Iglesia de “pastores con olor a oveja”, y la actitud de permanente complot e intriga de este tipo de obispos chilenos deja en evidencia la existencia de “pastores con olor a lobo”.

Este es el fondo del dilema que lastra al catolicismo chileno. Una pequeña manada de lobos, complotados y confabulados, ha logrado en las últimas dos décadas hacerse de un gran poder, pero de una manera opaca y artera. Y han ejercido sus cargos de forma irresponsable y arbitraria. Desenredar esa madeja de intereses y complicidades, cruzadas y recíprocas, parece una tarea titánica, especialmente si los “lobos”, tal como dice Jn. 10,11 se dedican a arrebatar y dispersar a las ovejas. Sólo un Buen Pastor, aquel que esté dispuesto a dar su propia vida, sería capaz de articular las voluntades para que exista “un solo Rebaño y un solo Pastor”.

En esto el evangelio es muy claro al proponer un criterio verificador de la legitimidad del pastor: “Yo conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí”. El Buen Pastor,  que puede devolver la armonía perdida a la comunidad eclesial, es aquel que reconoce la primacía del Sensus fidelium como aquella capacidad de los fieles de discernir en medio de la confusión y descubrir la verdad, no como adecuación formal a lo legal o a lo normado, sino como aquello que se hace evidente desde la experiencia. El Sensus fidelium es, hoy por hoy, en medio de las complejas aguas por las que navega la barca eclesial chilena, la única brújula que puede hacernos encontrar un puerto seguro. Esperemos que el Papa Francisco, al que esperamos en 2016, nos ayude a percibir lo que el olfato del rebaño está captando en este tiempo convulso.

[1] El Mostrador9/09/2015

[2] The Clinic 10/09/2015